Sólo déjame mirarte cara a cara y perderme como un niño en tu mirada, y que pase mucho tiempo, y que nadie diga nada, porque estoy con el Maestro cara a cara.
Solamente una palabra, solamente una oración cuando llegue a tu presencia, oh Señor. No me importa en que lugar de la mesa me hagas sentar, o el color de mi corona, si la llego a ganar.
Solamente una palabra, si es que aún me quedan voz, y si logro articularla en tu presencia. No te quiero hacer preguntas, sólo una petición, y si puedo hacerlo a solas mucho mejor.
Sólo déjame mirarte cara a cara y perderme como un niño en tu mirada, y que pase mucho tiempo, y que nadie diga nada, porque estoy con el Maestro cara a cara.
Que se ahogue mi recuerdo en tu mirada: quiero amarte en el silencio y sin palabras, y que pase mucho tiempo, y que nadie diga nada Porque estoy con el Maestro, cara a cara?
Sólo déjame mirarte cara a cara, aunque caiga derretido en tu mirada, derrotado y desde el suelo, tembloroso y sin aliento aún te seguiré mirando, mi Maestro. Cuando caiga ante tus plantas de rodillas déjame llorar pegado a tus heridas, y que pase mucho tiempo, y que nadie me lo impida, que he esperado este momento toda mi vida.