Señor, aleja de nosotros la actitud de 'hermano mayor'. Que comprendamos que no somos jueces de nadie y que decidamos apostar por las personas y tratarlas con amor y sabiendo ver lo bueno que hay en cada una de ellas. Los dos hermanos del evangelio ven las cosas y la vida de manera diferente. Las diferencias crean un ambiente contaminado e irrespirable. Señor, que siempre nos sintamos agradecidos y amados. Que sepamos ver lo bueno de las personas que conviven con nosotros y que en ningún momento se rompa la relación entre hermanos. Que cuando nos equivoquemos, Señor, sepamos reconocerlo y que actuemos como el padre de la parábola cuando alguien desea volver a empezar. Señor, no sabemos si el hijo menor se quedó para siempre con su padre. Tal vez se fue y volvió muchas veces. Que sepamos esperar y confiar. Líbranos, Señor, del pecado del perfeccionismo. Que no nos sintamos mejores ni superiores a nadie.
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